domingo, 10 de agosto de 2014

Nicotina de besos.

Como humo gris e intoxicado te saboreo sin prisa, jugueteando, aplacando mis ganas, anhelando encontrar ese aroma adictivo diario. 

Me engancho a la droga de tus besos,
te descubro,
te huelo,
te indago,
te miro,
te saboreo.

Y sigo aspirando lentamente este dulce veneno, quizás porque sé lo que de él puedo esperar, quizá porque sé que sin ellos no quiero estar.

Como humo gris e intoxicado busco y encuentro ese beso, y así, de repente, consigo toparme con el sabor de tu risa en mis labios, sintiendo la mejor de las condenas, sintiendo desaparecer en ellos.


lunes, 4 de agosto de 2014

Cumpliendo.

Cuando eres pequeño, solamente quieres cumplir años para celebrarlo con una gran fiesta con tus amigos y de paso, que te llenen de regalos. Poco a poco va pasando el tiempo y los cumpleaños van tomando otro sentido. Sin embargo, para mí siempre serán un motivo por el que festejar. Me gusta cumplir años y me encanta hacer balance de ellos, de lo que éstos me han ido enseñando y de lo que aún tendrán que mostrarme.  

Hace unos días cumplí 33. Nunca negaría mis años pues los he vivido con la intensidad que he querido y nada tendría que negar. Todos, los 33 han sido importantes, y todos han estado marcados por algo, por alguien, por mí. 33 ciclos de aprendizaje, de volver a empezar, de equivocarse, aprender, sufrir y ser feliz. Hace unos días cumplí 33. La edad de Cristo, eso dicen. Algo constantemente repetido por muchos.

Supongo que una vez que cambias de dígito y pasas la franja de los 30 ya te da igual, total es cambiar de número. De repente un día nos levantamos y cambiamos el 2 por el 3. ¿Qué cómo me siento? Igual. Me siento absolutamente igual, es decir, de maravilla.

Qué ilusa fui cuando cumplí los 30 y me entró aquella crisis existencial. Qué idiota. Un amigo me dijo por aquel entonces: "acuérdate que lo mejor está por llegar, a partir de los 30" y yo me asombraba y recordaba con mucha nostalgia todo lo vivido hasta entonces: años de instituto, tiempos de universidad, cambios de ciudad, personas que llegaron y te marcaron, primeras veces, experiencias laborales, grandes aventuras, viajes secretos, salidas imprevistas y un sinfín de cosas. Por ello escuchaba aquellas palabras como absurdas, ¿lo mejor? mientras tristemente fruncía el ceño a mi pasado.

Es tan cierto que todo lo mejor estaba por llegar. Cumplir años es vivir: amar, sentir, rodearte de la gente que te quiere y de todos los que tú has escogido para que formen parte de tu día a día. Llegar a ese momento en que sabes lo que no quieres para tu vida y tener la suerte de encontrarlo, de encontrarte. Buscarte a ti misma, conocerte y valorar esa vida por la que merece la pena luchar. Porque aunque haya días grises, intentas buscarle otra gama de color y ese otro aliciente que necesitas.

Por ello, no se trata de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años. La vida tan sólo está hecha de momentos y ocupar esos momentos, compartirlos, atraparlos depende solo de nosotros. Yo quiero seguir sumando momentos, y espero venir el año que viene a escribir mi parrafada y seguir divagando aquí con vosotros, con ti go, con mi go.



domingo, 20 de julio de 2014

Huida.

Creo que a veces huir no es la solución. Sobre todo no es la solución cuando realmente no se huye, solo esquivas algo, lo dejas a un lado, pero no tienes fuerzas suficientes para huir tal y como el significado de la palabra indica. Tan sólo es algo momentáneo pues tal vez estás huyendo físicamente pero no mentalmente. Y es que esa huida, la huida mental, es realmente funesta. Te has ido de ese lugar, lo has dejado atrás, pero el poder mental es de tal magnitud que no puede enterrar esos recuerdos, esas vivencias que tanto te han jodido. Y digo jodido porque si quieres huir de ahí es porque para nada han sido instantes gratos. ¿Acaso querríamos huir de esos efímeros instantes de felicidad que la vida nos regala? 

Creo en la maldad de la gente, y por tanto, creo que hay gente mala. Muy mala. Que viven para hacer el mal. Que se ríen del débil y de la vulnerabilidad que en determinados momentos todos podamos presentar, gente con la sonrisa maligna y cuyo único objetivo de cada mañana al despertar es planear una nueva malicia. Paradójicamente, esta gente, en muy alto porcentaje, es la más afortunada, gente a la que le regalan todo, gente a la que la vida les sonríe, que no conoce el esfuerzo diario de lucha, gente sin ningún tipo de valores pero gente que todo lo tienen. Gente que para nada son personas sino simplemente eso: gente.


Creo que hay pérdidas, dolores que no se oyen. Cuando un vaso se cae al suelo, éste se rompe y se hace añicos habiendo escuchado a la medida que cae un estrepitoso ruido; sin embargo, hay sonidos internos que solo los oyes tú pues vienen de lo más hondo de tu ser y a la vez son los más importantes y quizá los que deberían emitir más ruido pues vienen de ahí, de lo más profundo de tu corazón, y causan realmente daño. El corazón, sin embargo, grita y solo lo oyes tú. El corazón se rompe y lo hace en silencio. Tu corazón grita y nadie te oye. Nadie lo oye. Nadie lo cura. Tan sólo tú y tu voluntad.

Creo que a veces huir no es la solución, tan sólo el principio de todo. 




lunes, 14 de julio de 2014

Recuerdos.

Se levanta temprano, desganado. Espera el devenir de un nuevo día, día que sin duda, ya le pesa. Se levanta temprano porque no hay nadie que lo retenga en la cama, ni mucho menos en la casa. Desde hace años las paredes de su hogar solo habitan para él y su voz reverbera en el vacío infinito. Se levanta temprano, hastiado. Sin ganas de salir a pasear pero su punto de encuentro le espera, su avenida, su playa, su cielo. 

Una vez allí, en su punto diario de parada y afligido en aquel lugar, rememora todas sus vivencias, los paisajes compartidos en cada rincón, los besos entregados en cada recoveco de la ciudad que lo vio crecer y enamorarse, y todos los recuerdos de aquel amor pasado. De su único amor. De aquella voz que tanto anhela y que un día marcho de su lado.

Se marcha otro día, se despide de su atardecer y desanda el camino a casa con la misma melancolía y con la única certeza de saberse solo pero sobre todo con la única evidencia de que no es lo mismo siempre que eterno. 

jueves, 26 de junio de 2014

Caminos.

Hay noches como ésta, en las que necesito escribir, divagar, reflexionar, quizá sin coherencia, sin orden alguno tal y como realmente sucede en esta maldita vida. Porque hoy estás aquí, ¿y mañana? Porque hoy puedes elegir tu camino pero tal vez mañana tengas que escoger un desvío o lo que es peor, te lleven por un desvío que no has elegido. 
En ocasiones las cosas, los sucesos, las personas, no son como nos gustaría que fueran/sucedieran. Ni siquiera nosotros mismos somos lo que queremos ser, y lo que es peor, tampoco nos dejan serlo. Podemos optar por dibujar nuestra vida, nuestros sueños, trazarlos sin miedo, sin goma de borrar y aprender de lo dibujado porque cualquier esbozo, cualquier trazo, seguro que nos sirve para algo. O eso al menos dicen los entendidos. Yo ya no lo sé. No sé nada. 

¿Luchamos por lo que deseamos? Quizá si cogemos ese lienzo que es la vida intentamos plasmar el mejor colorido y conseguimos no rendirnos antes de empezar porque al fin y al cabo cada emoción, cada alegría, cada fracaso tiene un color. De ahí los días negros, grises y coloridos. Ni mejor, ni peor, simplemente las cosas de este mundo multicolor. (Y tan jodidas, por cierto).

Tantos caminos. Tantos desvíos. Tantos errores.

Y a pesar de todo, a pesar de estos días negros, a pesar de estos sin sabores, siempre habrá un acierto; mi mejor acierto: tú.  

lunes, 9 de junio de 2014

Felicidad.

Felicidad. Ese concepto sobre el que tanto se ha hablado, se habla, he hablado.  Felicidad.  Y seguimos sin poder describirla. ¿Quizá sentirla?

Experimentar la extraña y cruel sensación de estar feliz y triste a la vez. Experimentar la extraña y cruel sensación de estar feliz y no poder compartirlo plenamente con tus seres queridos, anhelarlos, quererlos, necesitar ese abrazo, esa caricia, esa palabra reconfortante.

Felicidad. Ese ambiguo concepto buscado en libros de antaño, en diccionarios y estudios  de eruditos.

Si alguna vez te has topado con ella, atrápala. Sonríele, luce tu mejor vestido. No trates de entenderla, no la juzgues, no la retes, simplemente vive, siéntela. Solo entonces y quizá podrás y sabrás valorarla.

Felicidad. Ese jodido concepto…


domingo, 1 de junio de 2014

Mi tiempo.

Dicen que el tiempo es una magnitud física creada para medir el intervalo en el que van sucediendo las cosas, los acontecimientos.

Yo no entiendo de física y tampoco tengo ganas de leer sobre ello, entiendo de tu tiempo, del mío, de ese que compartimos, entiendo del tiempo que creamos diariamente, de ese que no necesita relojes, de ese que se para cuando estamos juntos, de las horas convertidos en minutos si tú estás con mi go. 

Yo no entiendo de física y tampoco quiero estudiar, prefiero sentir, no contar los segundos ni los días a tu lado, con ti go. Prefiero vivir y aprovechar cada instante, reír hasta que me duela y de rebote, llorar. Dibujar la esencia del amor, oír voces de la gente y escuchar solo tu voz. 

Dicen que el tiempo es una magnitud física, para mí es mucho más sencillo, sin complejidades matemáticas, sin fórmulas, ¿mi tiempo? estar o no estar contigo, esa, es la medida de mi tiempo. 


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