domingo, 7 de diciembre de 2014

¿Vivir soñando o soñar para vivir?

¿A dónde irán los sueños cuando no los conseguimos? Porque a algún sitio tienen que ir... Aunque parece que al final los sueños no son más que una excusa, la excusa perfecta para vivir pero claro, esos sueños a veces también se convierten en la mirada nostálgica de lo que nunca fuimos capaces de ser y de lo que quizá nunca seremos….
¿Se puede entonces vivir sin sueños?

¿Vivimos sin expectativas con los pies en la tierra y sabiendo por dónde y cómo debemos ir o nos dejamos guiar por esos sueños difíciles de conseguir pero que a su vez nos resultan gratificantes como para poder levantarnos cada día?
Moflete. Muñeca (3)

Anoche soñé que al fin podía soñar que soñaba contigo





viernes, 5 de diciembre de 2014

Memories.

Ella no solía recordar los sueños, de alguna manera se había acostumbrado a no poder contar a los demás sus bonitos deseos o tortuosas pesadillas. Sabía que había tenido un mal sueño porque se despertaba de madrugada y algo la inquietaba, algo que no la dejaba seguir durmiendo plácidamente. ¿Príncipes azules o principitos que se convertían en ranas? Aquella mañana, sin embargo, algo cambió. Pasó de vivir en la oscuridad a conocer la luz, sin ni siquiera pedirlo, sin esperarlo.

Muñecas sepia (2)
Algo había cambiado dentro de ella y a partir de ese día, no le hizo falta recordar sus horas de somnolencia porque pudo sentir que la vida no era eso que hasta entonces había imaginado sino que la vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse; que la vida es alegrarte los viernes y fastidiarte los lunes; es reír y llorar, es abrazarte a quien merezca tus abrazos, porque en definitiva, la vida es eso: soledad y compañía: buscada e involuntaria, anhelada o desdeñada; ¿qué más da? 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Muñeca de trapo.

En ocasiones, haces una fotografía y a posteriori te surge una idea, una historia, algo que te transmite y que quieres contar a través de ella. A mí, personalmente es lo que más suele ocurrirme. Si bien, hace un par de años hice una serie de fotos relacionadas con las muñecas y ahora quiero recordarlas aquí en el blog y escribir unas líneas, algo que éstas me evoquen. 

Aquí va la primera: muñeca de trapo. 


Color. Muñeca (1)
No es solo un corazón de trapo ni tan solo una muñeca de harapos. Con solo un gesto, sonreirá. Con una palabra, radiante se verá y con  mirada, feliz será. 

Por ella disfrutarás y también por ella, pelearás. El final de su viaje de ti dependerá: ¿la guardarás en el desván o querrás compartirla con los demás?

domingo, 10 de agosto de 2014

Nicotina de besos.

Como humo gris e intoxicado te saboreo sin prisa, jugueteando, aplacando mis ganas, anhelando encontrar ese aroma adictivo diario. 

Me engancho a la droga de tus besos,
te descubro,
te huelo,
te indago,
te miro,
te saboreo.

Y sigo aspirando lentamente este dulce veneno, quizás porque sé lo que de él puedo esperar, quizá porque sé que sin ellos no quiero estar.

Como humo gris e intoxicado busco y encuentro ese beso, y así, de repente, consigo toparme con el sabor de tu risa en mis labios, sintiendo la mejor de las condenas, sintiendo desaparecer en ellos.


lunes, 4 de agosto de 2014

Cumpliendo.

Cuando eres pequeño, solamente quieres cumplir años para celebrarlo con una gran fiesta con tus amigos y de paso, que te llenen de regalos. Poco a poco va pasando el tiempo y los cumpleaños van tomando otro sentido. Sin embargo, para mí siempre serán un motivo por el que festejar. Me gusta cumplir años y me encanta hacer balance de ellos, de lo que éstos me han ido enseñando y de lo que aún tendrán que mostrarme.  

Hace unos días cumplí 33. Nunca negaría mis años pues los he vivido con la intensidad que he querido y nada tendría que negar. Todos, los 33 han sido importantes, y todos han estado marcados por algo, por alguien, por mí. 33 ciclos de aprendizaje, de volver a empezar, de equivocarse, aprender, sufrir y ser feliz. Hace unos días cumplí 33. La edad de Cristo, eso dicen. Algo constantemente repetido por muchos.

Supongo que una vez que cambias de dígito y pasas la franja de los 30 ya te da igual, total es cambiar de número. De repente un día nos levantamos y cambiamos el 2 por el 3. ¿Qué cómo me siento? Igual. Me siento absolutamente igual, es decir, de maravilla.

Qué ilusa fui cuando cumplí los 30 y me entró aquella crisis existencial. Qué idiota. Un amigo me dijo por aquel entonces: "acuérdate que lo mejor está por llegar, a partir de los 30" y yo me asombraba y recordaba con mucha nostalgia todo lo vivido hasta entonces: años de instituto, tiempos de universidad, cambios de ciudad, personas que llegaron y te marcaron, primeras veces, experiencias laborales, grandes aventuras, viajes secretos, salidas imprevistas y un sinfín de cosas. Por ello escuchaba aquellas palabras como absurdas, ¿lo mejor? mientras tristemente fruncía el ceño a mi pasado.

Es tan cierto que todo lo mejor estaba por llegar. Cumplir años es vivir: amar, sentir, rodearte de la gente que te quiere y de todos los que tú has escogido para que formen parte de tu día a día. Llegar a ese momento en que sabes lo que no quieres para tu vida y tener la suerte de encontrarlo, de encontrarte. Buscarte a ti misma, conocerte y valorar esa vida por la que merece la pena luchar. Porque aunque haya días grises, intentas buscarle otra gama de color y ese otro aliciente que necesitas.

Por ello, no se trata de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años. La vida tan sólo está hecha de momentos y ocupar esos momentos, compartirlos, atraparlos depende solo de nosotros. Yo quiero seguir sumando momentos, y espero venir el año que viene a escribir mi parrafada y seguir divagando aquí con vosotros, con ti go, con mi go.



domingo, 20 de julio de 2014

Huida.

Creo que a veces huir no es la solución. Sobre todo no es la solución cuando realmente no se huye, solo esquivas algo, lo dejas a un lado, pero no tienes fuerzas suficientes para huir tal y como el significado de la palabra indica. Tan sólo es algo momentáneo pues tal vez estás huyendo físicamente pero no mentalmente. Y es que esa huida, la huida mental, es realmente funesta. Te has ido de ese lugar, lo has dejado atrás, pero el poder mental es de tal magnitud que no puede enterrar esos recuerdos, esas vivencias que tanto te han jodido. Y digo jodido porque si quieres huir de ahí es porque para nada han sido instantes gratos. ¿Acaso querríamos huir de esos efímeros instantes de felicidad que la vida nos regala? 

Creo en la maldad de la gente, y por tanto, creo que hay gente mala. Muy mala. Que viven para hacer el mal. Que se ríen del débil y de la vulnerabilidad que en determinados momentos todos podamos presentar, gente con la sonrisa maligna y cuyo único objetivo de cada mañana al despertar es planear una nueva malicia. Paradójicamente, esta gente, en muy alto porcentaje, es la más afortunada, gente a la que le regalan todo, gente a la que la vida les sonríe, que no conoce el esfuerzo diario de lucha, gente sin ningún tipo de valores pero gente que todo lo tienen. Gente que para nada son personas sino simplemente eso: gente.


Creo que hay pérdidas, dolores que no se oyen. Cuando un vaso se cae al suelo, éste se rompe y se hace añicos habiendo escuchado a la medida que cae un estrepitoso ruido; sin embargo, hay sonidos internos que solo los oyes tú pues vienen de lo más hondo de tu ser y a la vez son los más importantes y quizá los que deberían emitir más ruido pues vienen de ahí, de lo más profundo de tu corazón, y causan realmente daño. El corazón, sin embargo, grita y solo lo oyes tú. El corazón se rompe y lo hace en silencio. Tu corazón grita y nadie te oye. Nadie lo oye. Nadie lo cura. Tan sólo tú y tu voluntad.

Creo que a veces huir no es la solución, tan sólo el principio de todo. 




lunes, 14 de julio de 2014

Recuerdos.

Se levanta temprano, desganado. Espera el devenir de un nuevo día, día que sin duda, ya le pesa. Se levanta temprano porque no hay nadie que lo retenga en la cama, ni mucho menos en la casa. Desde hace años las paredes de su hogar solo habitan para él y su voz reverbera en el vacío infinito. Se levanta temprano, hastiado. Sin ganas de salir a pasear pero su punto de encuentro le espera, su avenida, su playa, su cielo. 

Una vez allí, en su punto diario de parada y afligido en aquel lugar, rememora todas sus vivencias, los paisajes compartidos en cada rincón, los besos entregados en cada recoveco de la ciudad que lo vio crecer y enamorarse, y todos los recuerdos de aquel amor pasado. De su único amor. De aquella voz que tanto anhela y que un día marcho de su lado.

Se marcha otro día, se despide de su atardecer y desanda el camino a casa con la misma melancolía y con la única certeza de saberse solo pero sobre todo con la única evidencia de que no es lo mismo siempre que eterno. 

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