domingo, 2 de abril de 2017

Amarrados


Sentados uno enfrente del otro, envueltos en una áurea nube, construían frases sin sentido. Perdida en sus ojos y en las señales de sus labios sentía una excitación magnética que la reducía cada noche a una cautividad lasciva, reflejada en la efervescencia lumínica de su ventana. Su deseo ferviente de continuar ese trayecto la llevó a extender su mano. Él la cogió al vuelo, la apretó firmemente contra sí pero ella no contó con aquel maldito escalón que la hizo volver al presente más intempestivo, esa gran sacudida hípnica que la sobrellevó de manera forzosa a su devenir más temido y rutinario.


Microrrelato...amarrados. 



viernes, 10 de febrero de 2017

Deambulando

¿Dónde estarás?

La vida no es más que un constante devenir de posibilidades. Algunas de esas posibilidades que nos brinda, son robadas, nos las quitan de las manos. Otras por el contrario, las dejamos ir, se pierden o lo que es peor, las dejamos pasar ante la indecisión y los miedos.

Elegiste ese camino sin retorno, aún sabiendo lo que había al final. Intentaste huir, ser feliz, decirte a ti mismo que alcanzarías la dicha construyendo sueños en tu mente, moldeando cimientos que quedaron amorfos y despojados en el lugar menos acertado.

¿Dónde estarás?

El miedo se adueñó de ti, y aunque lo sabes, no quieres romper con lo que tienes, aún sabiendo que nunca lograrás ese ansiado deseo. El miedo es más fuerte y te deja tal y como estás, sabiendo que la vida que tienes aquí y ahora es la vida que has elegido, una opción entre muchas otras.

¿Dónde estarás?

Cualquier día se cruzarán por la calle y dudarán si pasar de largo o saludarse. Sus miradas se encontrarán y emitirán la conversación anhelada más bonita. Sus ojos mudos y llenos de vida dirán aquello que hasta entonces callaron.

El tiempo imparable cubrirá de plata sus melenas y convertirá sus recuerdos en cenizas y humo. Él y ella, amándose, tan lejos y tan cerca, tan efímeros y tan eternos siendo devorados por las reminiscencias más tórridas, por las memorias más cómplices que ambos guardaban en el sinfín de la inmortalidad.


Niebla en Viena....encuéntrame.






domingo, 27 de noviembre de 2016

Naufragio


Naufragio ficticio....en Roma

Hay fotos que inspiran a escribir y otras que te recuerdan algo que leíste hace tiempo. Cuando tomé esta foto me vino a la cabeza "Carta de un náufrago", un escrito que escuché recitar en un concierto a Ismael Serrano y hace años me hizo sentir nostalgia, soledad, tristeza, aceptación, tal vez superación. Dice así: 

"Hace siete meses, tres días y dos horas naufragué en esta isla que no está en ningún mapa. La primera semana lloré como un muchacho asustado y el miedo vino a vivir conmigo. Luego, maldije a Dios los quince días siguientes y me pasé tres días sin agua ni comida. Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo y soñado con el tibio roce de las sábanas. Cada noche encendía hogueras en los montes, pendiente de que un barco pasara por delante de esta isla maldita, en la playa dejaba mensajes de socorro pidiendo que vinieras, arrojé cien botellas con mensajes urgentes y durante tres meses aprendí que la vida es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente, el sol que cada tarde pinta de rojo la playa...Ya no siento temores...recuerdo vanamente que más allá del mar hay fusiles y espadas y hombres que maldicen haber nacido un día y que aquel mundo era una isla de monstruos. Ayer me desperté cantando sin que nadie me dijera ¿estás loco, a qué tanta alegría? Y cada tarde escribo en la arena unos versos que borran las mareas y que de nuevo escribo. Hoy he visto pasar un barco no muy lejos, he apagado raudo la luz de las hogueras, he borrado todos los mensajes de auxilio. Afortunadamente el buque ha pasado de largo".



¿Seguimos? 


¿Mundo de monstruos, mundo real?
¿Antes o ahora? 
¿Pasado o presente? 
¿Alejarse o seguir? 
Mensajes que no llegan y otros que ni se emiten. 
Mundo de monstruos, mundo de hipocresía. 
Mundo de brujas malvadas vestidas de princesas, fingiendo ser lo que no son. 
Mundo de humanos.

viernes, 5 de agosto de 2016

¿Qué será?


¿Qué será de ti? Sí, de ti. Y tú mejor que nadie sabe quién eres. ¿O no? Quizá sea ese el problema, que no lo sabes, que no lo sé, que nunca lo supiste.

¿Qué es la vida? Nunca sabrás que es la vida. Nadie te podrá decir nada de la vida. Se pueden dar definiciones pero en realidad no tienen ningún sentido puesto que ninguna de ellas servirá para comprender el significado exacto de la vida. 

¿Qué estoy haciendo? Si tuviese que contar en cada momento lo que hago, lo que pienso, lo que siento entonces me faltarían caracteres. Días nostálgicos, días de recuerdos que retengo y me encanta. Días de momentos compartidos. Noche bonita la de ayer. Feliz. Para volver a recordar, para sencillamente no olvidar.

¿Qué es la vida? No formules esa pregunta: no hay respuesta; luego la pregunta no puede subsistir.

¿Qué es la vida? ¿Cuál es su sentido? Verdaderamente no sabemos nada. Eres una de sus expresiones. Como una flor, pero de otra manera, así eres una de sus experiencias. Lo que está detrás de todo esto, es la vida. Pero; ¿qué es? Eso, jamás lo sabrás. 




 Reflexiones...¿absurdas y vacías? Tal vez. Lo sé.  

Corazones en roca....

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Elevamos sueños

Empapada en lágrimas como cada mañana, Ellen despertó, y a pesar de sentir el otro lado de su cama álgido y seco, comenzó a buscarlo. Se sentía inquieta, un escalofrío recorrió su cuerpo persistiendo en ella esa angustia que la acompañaba por las noches.
En realidad Ellen nunca dormía. Hacía meses que se limitaba a cerrar los ojos y viajar al pasado, rehuir de su dolor presente e intentar permanecer en aquella nube de bienestar de la que jamás hubiese imaginado poder escapar. Alternaba presente y futuro puesto que su agudeza imaginativa le permitía fantasear con el momento en que se encontrarían de nuevo. Una y otra vez, Ellen podía sentir su fragancia, el sabor de aquellos besos, su mirada, sus abrazos, su forma de susurrar y sonreír.
Empapada en lágrimas como cada mañana, Ellen despertó. Súbitamente, aquellas palabras vinieron a su cabeza: “elevamos sueños,  tus sueños”. Haciendo ademán de levantarse encendió su primer cigarro y preparó una taza de café, con el propósito de conseguir indagar en aquellas palabras que la perseguían desde la madrugada. Ellen nunca recordaba sus sueños, ¿por qué tenía tan presentes aquellas palabras y no conseguía retener ni una sola imagen? Todas las respuestas posibles la torturaban y la llevaban a naufragar de manera desorientada. El humo del cigarrillo solo servía para perderse en una niebla de dolor aún más profundo. Ellen se sentía vacía, su corazón estaba hecho trizas, un nudo en el pecho le impedía respirar con normalidad mientras las lágrimas nacían bajando por sus mejillas. ¿Qué sueños? ¿Acaso le quedaban sueños para elevar? Ni tan siquiera sabía si ella tenía sueños, anhelos o ilusiones.
En medio de su soledad trataba de buscar el equilibrio y poder disimular sus penas aunque se decía una vez más que no sabía hasta cuándo podía seguir con aquel manual. Un manual que según el día de la semana le indicaba si debía quererlo u odiarlo, recordarlo u olvidarlo, guardarse los “te quiero” o lanzarlos al viento.
Deambulaba entre dos mitades. A ratos se sentía la mujer más dichosa del mundo por haber tenido todo, por haber aprendido a amar y a rozar los límites del deseo, de la pasión desmesurada. En otras ocasiones se sentía apenada por haber malgastado su tiempo, su vida, y por revivir una y otra vez aquellas ilusiones que fueron mutiladas y esfumadas en aquel fatídico amanecer.
Perdida la esperanza y las ganas de soñar, Ellen tomó un papel de su escritorio e intentó buscar un resquicio de cordura que le ayudara a encontrar esa nueva inspiración de aire puro: “Elevamos sueños. ¿Rotos, cumplidos, deseados?...”
Quizá en ese momento, Ellen no tenía sueños pero sí tenía la fuerza suficiente como para levantarse y crearlos, como para buscar la luz y salir de aquella oscuridad cegadora. Ella podía. Ella quería poder. 
Parapente...en Almuñecar


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