Ella, absorta en sus
pensamientos, piensa en todo lo que dejó atrás de su tiempo más presente y al igual que las olas, se deja llevar por sus actos más inmediatos. Palabras desordenadas
que vienen y van, sin orden alguno. Palabras aleatorias movidas al son del
oleaje y mostrando el más bonito de los vaivenes. Solo ella sabe hacia dónde se
dirigen sus ideas y reflexiones, quizás inventadas, quizá sucedidas, quizás anheladas.
Ella, sumida en sus pensamientos, no mira hacia atrás, pues hace tiempo que
mirar a sus espaldas le produce desasosiego. Callada y como si de una peculiar efigie se tratara, no baja la mirada ni se inmuta por tu presencia. Días de
felicidad y de amor, vienen a su mente. Días de tristeza y melancolía, días compartidos
y solitarios, días que sin duda, la hicieron más fuerte.
Málaga |
Ella, cautiva en sus pensamientos, hablará tan sólo cuando quiera hablar y con
quién quiera hablar porque ese es su momento y en ese instante es feliz. Al
aire libre, con esa bella estampa ante sus ojos, compartiendo y agradeciendo el
espacio conjugado de naturaleza y humanidad. No existen los miedos, ni
rencores, sólo ella y su silencio. Precioso silencio plantado en ese atractivo
lugar.
¿Hacia dónde irá?
¿Dónde irán las frases que no pronunciamos?
¿Dónde irán los silencios que compartimos?
¿Dónde irán las frases que no pronunciamos?
¿Dónde irán los silencios que compartimos?
Ella, absorta en sus pensamientos, sabe perfectamente que una palabra callada puede ser la que mejor se exprese…desde el silencio.
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